facebook twitter google linkedin Share
 
Por: Danny Sánchez-Mola, fundador & CEO Kolau
 
Vivimos en un mundo lleno de distracciones. Nuestra capacidad de atención es ya menor que la de un pez dorado según un estudio hecho por Microsoft en Canadá en el año 2015. De 12 segundos, hemos pasado a 8 segundos. Todo un logro. Por cierto, continúa bajando y nos acercamos rápidamente hacia los 5 segundos. Si logras acabar de leer este artículo, podrás sentirte orgulloso. ¿Serás capaz? Seguramente no.
 
¿Por qué cada vez nos cuesta más mantener la atención? Los expertos coinciden en una cosa: La cuarta revolución industrial.
 
En la primera revolución industrial la energía del agua y el vapor reemplazaba la acción humana y animal.
 
En la segunda revolución industrial el ser humano daba un paso más y usaba la electricidad para acelerar los procesos de producción.
 
En la tercera revolución industrial la automatización representaba todavía un paso más en la perfección de la producción industrial.
 
En todas ellas se requería la acción humana para controlar que las máquinas hicieran su trabajo. Ahora, no. Nos encontramos en la cuarta revolución industrial, y aquí y ahora, los humanos ya no controlamos las máquinas, o al menos, no pretendemos hacerlo. Las máquinas nos controlan a nosotros. No es el futuro. Es el presente.
 
La cuarta revolución industrial, en la que nos encontramos inmersos y aparentemente cómodos se caracteriza por la inteligencia artificial, por los procesos algorítmicos que permiten a un coche conducir sin conductor, a una impresora imprimir una casa, y a Facebook dar información para que una aplicación la use, la analice y envíe publicidad engañosa a perfiles determinados de personas.
 
Ante esta rápida evolución de los sistemas industriales en las que hay más preguntas que respuestas, hay una que se repite - ¿Quién está en control, la máquina o la persona?
El avance tecnológico ha eliminado la necesidad de ser creativo y nuestra capacidad de concentrarnos en una cosa y una cosa sólamente. ¿Por qué tengo que crear nada si la máquina lo hace por mi? ¿Por qué tengo que pensar en cómo buscar la respuesta a algo si Google me la da en 30 segundos?
 
Google ha sido una pieza esencial en la consolidación de la cuarta revolución industrial. Ha marcado los tiempos y es objeto de la revolución misma. Si antes su algoritmo de posicionamiento de una página web estaba controlado por humanos, ahora ha evolucionado y va sólo. El algoritmo creado por Google y conocido popularmente como RankBrain analiza el comportamiento de los usuarios y crea sus propios modelos algoritmos basados en el análisis que RankBrain hace de los mismos. De hecho, en una sesión informativa, Paul Haahr, uno de los ingenieros que lideran el departamento de búsquedas de Google, reconoció que ellos saben lo que el algoritmo hace, pero no entienden el por qué. La parte de arriba de Google de la publicidad, conocida como Google AdWords, sí está controlada, de momento, por el equipo de Google y sigue unos estándares algorítmicos conocidos. Pero la parte orgánica, los 10 resultados de toda la vida los posiciona y coloca RankBrain a su antojo basándose en reglas algorítmicas que crea sin que haya intervención humana en la decisión. La máquina controla lo que vemos. ¿Un avance?
 
Vayamos por un instante al pasado, a 1990 por ejemplo. ¿Recuerdas cuando no había internet y para saber cuando cerraba la pizzería más cercana tenías que ir en persona al establecimiento a preguntarlo? Bueno, ahora no hace falta que nos levantemos del sofá para conseguirlo. Vamos a nuestro teléfono, abrimos internet y voilà, sabemos el horario de la pizzería.
 
Sea como fuere, la revolución tecnológica, la llamada cuarta revolución industrial, está aquí para quedarse y consolidarse. Con nuestro permiso o no. De hecho, nuestro permiso es anecdótico. No es posible evadirse. No es posible decir que no. ¿O sí?
 
Es conocido como aplicaciones de Facebook han estado usado los datos de millones de usuarios de la red social con fines ilícitos, o cuanto menos, contrarios a la voluntad de los mismos usuarios mostrando publicidad con objetivos políticos engañosos - las llamadas fake news. También es conocida la reticencia de muchos consumidores a comprar un asistente inteligente en el hogar, ya sea de Amazon o Google, que a golpe de voz se encargan de hacer la compra o de decirnos el tiempo que va a hacer mañana en Singapur. El motivo no es otro que la desconfianza de tener una máquina inteligente en el hogar. ¿Y si escucha la conversación que tengo con el banco?
 
Exacto. La cuarta revolución industrial proporciona a la la población los niveles de confort más altos que nunca ha experimentado. Al mismo tiempo, la población comienza a ser consciente del precio que está pagando por ese confort.
 
Si bien todos somos conscientes del precio que pagamos, no todos coinciden en que el precio no valga la pena, sin embargo. Es conocida las diferencias entre los llamados gurús de la tecnología sobre el riesgo que supone la inteligencia artificial para el desarrollo humano. Como todo en la vida existen defensores y detractores.
 
 
 
 
 
 






 



Suscríbase a nuestro Boletín
Suscríbase a nuestro Boletín





 fierros mundo constructor 

 

computerworld.com.ec

Copyright © 2018 Computerworld