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La adopción de plataformas en la nube, bien como modelo único, bien a través de la diversificación de cargas de trabajo entre entornos de cloud pública y on-premise, está ganando adeptos en los últimos tiempos. De hecho, el modelo híbrido es una de las prioridades tecnológicas de los responsables de la parte de sistemas para los próximos 12 a 24 meses.

 

El papel de la tecnología cloud también ha evolucionado en los últimos tiempos, ganando en peso dentro de las organizaciones establecidas y de mayor tamaño como vía para acelerar el desarrollo de la TI. Ha cambiado su visión tradicional de alternativa para agilizar la infraestructura de forma económica, óptima por tanto para empresas de tamaño pequeño y medio o nuevas iniciativas. Así lo apunta la consultora Forrester, que confirma el papel de la tecnología cloud como catalizadora de la transformación digital en compañías de todo tipo, tanto en su versión en entornos públicos como privados. Esto tendrá una serie de efectos a lo largo del próximo año, predice Forrester, como que aumentará el gasto empresarial en la nube, que la cloud privada crecerá con mayor rapidez y que se emplearán modelos SaaS para potenciar la innovación y especialización.

La mayor apuesta por la modernización de la aplicación empresarial principal hará que se incremente la inversión en la nube corporativa. Aquí se engloban todas las herramientas básicas de gestión del negocio: desde sistemas de transacciones a bases de datos, pasando por las aplicaciones relacionadas con el eCommerce o las de operaciones. Algunas de estas herramientas evolucionarán a formatos SaaS en la nube, otras sufrirán reestructuras en el código gracias precisamente a las herramientas nativas en cloud, al estilo Kubernetes. La mayoría, sin embargo, aprovecharán otras tecnologías emergentes en la nube para modernizarse, como IoT, machine learning o la computación en el extremo.

La concepción de la nube privada está evolucionando, y esto se notará especialmente en 2019. En vez de limitarse a servir de base para mejores servidores, ahora se integra en una visión global para el desarrollo, con importancia en la virtualización, la adopción de herramientas definidas por software y otros factores de transformación digital, encaminadas a flexibilizar y agilizar el trabajo en TI.

La nube vivirá una especialización conforme a las distintas industrias, con características diferenciales según el sector en el que se empleen. Habrá una mayor concreción de la oferta en función del negocio y el área de actividad, por ejemplo si se trata de una empresa de fabricación, servicios financieros o salud. Se trata de ecosistemas conectados en la nube gracias a soluciones SaaS, por lo que los proveedores de estas herramientas están evolucionando sus aplicaciones a plataformas de desarrollo, abiertas a integraciones e implementaciones específicas.

Fuente: Computerworld España

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 






 



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