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Adiós al salpicadero tradicional, gris, de plástico y con algunas luces. Byton, una firma que se ha estrenado en CES, acaba de sorprender con un modelo de coche eléctrico de SUV, híbrido entre todo terreno y coche urbano, por USD 41.000. El fabricante chino planea comenzar la comercialización a final de 2019, con llegada a Estados Unidos y Europa en 2020.
El exterior no resulta especialmente llamativo. Tampoco se plantean batir récords de velocidad, pero sí quieren ser una alternativa a Tesla con un precio ajustado y un sorprendente salpicadero.

El prototipo ofrece una autonomía de 250 millas (402 kilómetros) con una potencia de 272 caballos en la versión inicial. Tienen previsto sacar uno con un rango de 325 millas (523 kilómetros) y 476 caballos.

Basta con abrir la puerta del vehículo expuesto en la feria para entender que la propuesta de valor estar en el interior. Los asientos frontales se pueden girar 12 grados hasta dar con la posición óptima. Dentro del volante, en donde el resto de fabricante tradicionalmente han puesto radios y el claxon, integran una tableta de ocho pulgadas. Tanto esta pantalla como el salpicadero se pueden activar con la voz o tocando. Cuenta con reconocimiento facial y un sistema de órdenes a través de gestos que reconoce a través de las cámaras interiores.

Su plan pasa por abrir este sistema de software a terceros para que hagan aplicaciones adicionales. Inicialmente estará casi vacío, solo con lo básico. Sí contará con Byton Life, su equivalente a Skype, para videoconferencia. Lo que no queda tan claro es cómo se integrará con la atención y seguridad al volante. Durante la presentación se habló de Inteligencia Artificial y sus posibilidades, pero no de coche autónomo. En la documentación aportada aseguran tener el nivel 4 para su lanzamiento en 2020 y ya el 3 que permite moverse sin poner las manos en el volante pero demandando la atención completa del piloto.

Los siguientes pasos de la firma será la creación de un sedán y un compacto basados en la misma plataforma de este primer vehículo. Su consejero delegado, Carsten Breitfeld estuvo al frente de BMW i, un programa que creó el i8.

Este tipo de anuncios, de prototipos casi finales y grandes promesas, deben tomarse con cautela. CES es un lugar dado al espectáculo, forma parte de su esencia. Algunas de estas ilusionantes propuestas nunca llegan al mercado de consumo. Se cautiva la atención pero no siempre hay un plan de negocio o músculo financiero suficiente como para hacer realidad lo mostrado en la feria.

Fuente: El País
 

 

 

 
 
 






 



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