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Ya no contempla el Chimborazo al despertar. Aunque recuerda con benevolencia a la montaña más grande del Ecuador y se siente orgulloso cada vez que dice dónde nació, el “fríobambeño” Edgar Arroyo -como lo dice riendo él mismo - vive casi cuatro décadas en Guayaquil.


 
Es el director general de Celco, una compañía 100% ecuatoriana fundada en 1978 para proveer de protección eléctrica a los equipos computacionales.  Pese a que Arroyo vio a  Guayaquil como una ciudad de negocios, la historia de la empresa no inició allí. Ni siquiera su propia historia, esta se fue tejiendo entre Riobamba, Quito y Viena.  


 
Graduado en un colegio de curas salesianos, Arroyo, de 18 años, fue a estudiar ingeniería en la Escuela Politécnica Nacional del Ecuador, universidad que condicionaba el estudio de algún idioma extra fuera del español. Con poco gusto y tino por el inglés (recuerda cómo los curas colocaban una grabadora que emitía una voz en off para dar clases en el idioma), se inclinó por estudiar francés. Al poco tiempo desistió. No comprendió la sinergia entre la fonética y la gramática. Es así que se decidió estudiar alemán y mientras lo hacía, un día universitario, alcanzó a ver un anuncio académico que ofertaba una beca para estudiar en Austria.

 
-¿Condiciones?
 -Hablar alemán.

 
Se inscribió sin titubear. Un par de semanas después recibió la notificación acertada; la beca había sido aceptada. La Escuela Politécnica de Viena requería que Arroyo esté lo más rápido posible, así que para comprar el pasaje recurrió a su abuela, con quien vivía en Quito. Viajó inmediatamente.


 
Vivía en una residencia estudiantil. El 60% de mi beca lo destinaba para el arriendo, el 40% en transporte, comida, libros, diversión…


 
No entendía ni el mínimo en clases. En la residencia compartía momentos con personas que hablaban en español y, aunque en un inicio resultó útil, su aprendizaje sobre alemán se podía desvanecer. Decidió cambiar de residencia. Arroyo estudió los cinco años de ingeniería en Viena y después regresó a emprender un sueño del que hoy se enorgullece.
 
 
5 momentos en la trayectoria de Celco

 
“Tenía que regresar…”

 
A su vuelta a Ecuador ingresó como jefe de planta de la empresa Cablec, en Quito.  “Era sacrificado porque trabajaba en la madrugada si una máquina se paraba”. En todo caso, salió del cargo con poco tiempo después de haberlo ejercido. De ahí pasó a la compañía Electro Ecuatorial, en donde estaban buscando un ingeniero para ascensores. Al poco tiempo, viajó a Suiza a capacitarse. ¿Problemas? Sí. Con el tiempo y por ser de Riobamba -no más- salió de la compañía.
 

Una pista en la suscripción

 
Como parte de su autoformación, Arroyo contaba con una suscripción a una revista estadounidense. En la década de los setenta fue la primera vez que vio a los UPS. Después de un proceso, fue nombrado distribuidor de los equipos en Ecuador.
 
 
El cliente que guía el camino

   
Con un primer UPS, se fue al Banco Central del Ecuador. En una época de apagones de electricidad, el UPS era la salvación en la entidad, pero la primera pregunta fue: dónde puedo evidenciar su funcionamiento. No había respuesta, si era el primer equipo que se trajo al país.  Arroyo pasó cuatro meses tratando de convencer la compra hasta recibir un sí. ¿La condición? Crear una compañía, pues una venta de USD 170 000 no podían entregarla a una persona natural.
 
 
El inicio de Celco


 Arroyo buscó a su hermano como socio y a un abogado para que inicie el trámite legal. Sin problema, el profesional en leyes le dijo: “ya está tu compañía; se llama Celco”. A la semana entrante llegaron los UPS y la gente decía: “déjame ver”. Arroyo –intrépido hasta ahora- respondió: “no me tape que yo tampoco sé cómo son”. Paulatinamente, el Banco Central comenzó a ver los beneficios del equipo. De hecho, en uno de los apagones y la no pérdida de la información se comprobó el ahorro y la buena inversión.

 
La representación de General Electric
 
 
Buscando instrumentos de medición, Arroyo llegó a General Electric, fabricantes suizos de UPS. Cuando los llamó para entrar en contacto, ellos ya sabían todo de él, pues estaban buscando representación en Ecuador. Hasta ahora, Celco maneja esa marca.
 







 



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